Saturday, December 26, 2009

¡Gracias por tu Mensaje!

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A thank you note for your e-mail to me

Hi! Thank you for contacting me! I will reply, depending on the contents, so I hope you made it worthwile for both of us. May the Lord bless you richly.

-Theo

Saturday, November 14, 2009

Mi Ideario Personal

Soy Teófilo de Jesús, hijo de Dios por la gracia de su adopción, rescatado por la sangre de Jesucristo y salvado del pecado y de la muerte para la vida eterna. Soy un ser humano, un hombre de muchas faltas y defectos, un miserable pecador, sí, mas perdonado. Yo soy salvo, estoy siendo salvado y espero salvarme por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, Cordero de Dios, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, verdadero Dios y verdadero Hombre.

Me encuentro en este mundo con el propósito de realizar un ideal personal o misión, un propósito eterno que Dios decretó para mí para lo que Él me ha dotado de un conjunto de dones y talentos físicos, mentales y espirituales para alcanzar dicho ideal. Hasta donde lo puedo expresar, este ideal consiste en encontrar y permanecer en el centro de la voluntad de Dios para que pueda ser como otro Cristo y columna de la Iglesia.

Recibo sumamente agradecido la fe divina y católica que Dios ha revelado y que la Iglesia Católica ha guardado y transmitido de generación en generación para la salvación de las almas. Doy asentimiento total a estas verdades. Y ahora, quiero compartir contigo el núcleo de esta fe:
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, Nacido del Padre antes de todos lo siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero, engendrado , no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en los tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin, Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas, Creo en la Iglesia, que es una, Santa, Católica y Apostólica, Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.   
Creo que María es la Madre, siempre Virgen, del Verbo Encarnado, nuestro Dios y Salvador Jesucristo, y que por virtud de esta elección singular, Ella ha sido, en atención a los méritos de su Hijo, redimida de modo eminente, preservada de toda mancha de pecado original y colmada del don de la gracia más que todas las demás criaturas. Asociada por un vínculo estrecho e indisoluble a los Misterios de la Encarnación y de la Redención, la Santísima Virgen, la Inmaculada, ha sido elevada al final de su vida terrena en cuerpo y alma a la gloria celestial y configurada con su Hijo resucitado en la anticipación del destino futuro de todos los justos. Creo que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos.
Recibo y atesoro la divina y católica fe transmitida a través de los 21 Concilios Ecuménicos de la Iglesia. Una lista completa puede ser vista aquí. Quiero afirmar de modo particular que recibo al Concilio Vaticano II en sus documentos como una expresión ecuménica de la fe de la Iglesia y que rechazo contundentemente todo atentado por parte de llamados "tradicionalistas" o "progresistas" de reinterpretar el Concilio de tal modo que no signifique nada, o de traspasar sus linderos ortodoxos apelando a un "espíritu del Vaticano II" que simplemente es una fantasía.

Soy un esposo, viviendo votos de castidad y fidelidad marital a mi amada esposa, hasta que la muerte nos separe. Soy también padre de dos hermosos hijos y una nuera; soy un abuelo; soy también un hijo, un ciudadano, un servidor público y un oficial militar. Oriento todas mis responsabilidades hacia el servicio al prójimo en el Espíritu de Jesucristo, afirmando mi llamado a amar a Dios sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo, para de este modo vivir una vida razonablemente feliz en este mundo y eterna en la felicidad del mundo futuro.

Soy un cristiano católico, apostólico y romano. Aunque en mi peregrinar en esta la Iglesia de Cristo ha sido objeto de altas y bajas y no faltan momentos menos felices hasta el punto que le he sido infiel varias veces, ahora, en este día, en ella me apoyo. Nací hijo de la Iglesia Católica y en su seno me propongo morir con la gracia de Dios. La Iglesia Católica, con sede en Roma, la Sede de San Pedro, es la Única y Verdadera Iglesia de Cristo. No se salvarán aquellos que, habiéndola conocida como verdadera, se negasen a perseverar en ella.

Mi regla de vida es el Evangelio de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Para estudiar, meditar, reflexionar y aplicarlo en mi vida, encuentro útiles dos adaptaciones del Evangelio. Una es antigua, la Regla de San Benito de Norsia. La otra es moderna, la Regla Bíblica de los Hermanos y Hermanas de la Caridad. No he sido perfecto en mi vivencia evangélica y muchas veces he fallado. Aun así, he resuelto levantarme y a continuar caminando bajo la luz del Evangelio después de cada caída y cada fracaso, en el Nombre de Jesús.

Sostengo que "la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo."

Me yergo sobre la tradición intelectual de Occidente cuyas raíces se hunden en los tiempos clásicos y la cual se fundió como noble metal en el horno del pensamiento judío y grecolatino, alimentándose de los profetas hebreos, y en su plenitud, del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Soy un pequeño cargado sobre el hombro de gigantes. Por eso, me yergo humildemente sobre los logros inefables de los grandes católicos del pasado, presente y futuro. Menciono como ejemplos a los santos Agustín de Hipona, León I, Benito, Basilio, los Gregorios (el de Nazanzio y el de Nisa) y Juan Crisóstomo; de Francisco de Asís, Domingo y particularmente, Tomás de Aquino; Juliana de Norwich, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, y Teresita de Jesús. Quiero mencionar también al Lord Acton, al Papa León XIII, al Cardenal Newman, Reginald Garrigou-Lagrange, Jacques Maritain, Etienne Wilson, Tomás Merton, John Hardon, Michael Novak, la Beata Teresa de Calcuta, el beato Juan XXIII, Juan Pablo Magno y Benito XVI como inspiraciones y guías de mi vida y pensamiento. Quiero rendir tributo también a mis preceptores redentoristas, franciscanos, pasionistas, carismáticos, schoenstattianos y laicos que tanta diferencia hicieron en mi vida. Recuerdo con cariño a los Reverendos Padres Francisco Russo, OFMCap, Antonio Hernández, C.SsR., y Guillermo Esters de los Padres Diocesanos de Schoenstatt, ya que sin su ayuda mi adolescencia y mi entonces naciente vida espiritual hubiese sido algo bien diferente. También a los maestros de mi escuela parroquial, la Academia Santa María de Ponce, particularmente a las maestras Aida Rosa Cardé de Reyes, Margarita Rivera de Torres, y Xiomara Rodríguez de Ramírez (RIP), y muchos otros, que se dieron a la tarea de formarme y educarme en mente y alma. Quiero emular también el ejemplo de nuestro beato, Carlos Manuel Rodríguez cuyos escritos apenas empiezo a explorar pero por lo que he podido ver, vibramos en una frecuencia similar. Finalmente, deseo honrar al Arzobispo Emérito de San Juan de Puerto Rico, SER Luís Cardenal Aponte Martínez, con quien he tenido el privilegio de sostener una breve conversación epistolar via "e-mail" y cuya autobiografía, ¿Por qué a mí? me ha servido de inspiración. Tanto nuestro beato como nuestro cardenal demuestran la gran distancia que un puertorriqueño puede recorrer si este está lleno de Dios. Con esta constelación de astros, con este ejército de gigantes dándome su ejemplo, ¿cómo podré fracasar en mi empeño de seguir a Jesús?

Soy un humanista cristiano. Como tal, me propongo conocer y apoyar todo campo del quehacer humano que ennoblezca, inspire, y rinda conocimiento verdadero. Por lo tanto, las artes y las ciencias empíricas serán también objeto de mis estudios. También en esto soy como un pequeño llevado sobre el hombre de gigantes en todos los campos del conocimiento humano, gigantes que no puedo mencionar por su gran número, mas todos aparecen de una forma u otra en mis escritos. Estos gigantes incluyen hombres y mujeres en el campo de la filosofía, literatura, historia, las artes, cosmología, astronomía, física, biología, matemáticas, ciencias espaciales y planetarias, sicología, ciencias militares, gobierno, política, derechos humanos y jurisprudencia.

 • Ya que soy un humanista cristiano, pienso que tengo algo que aprender de otras tradiciones religiosas, filosofías y modos de pensamiento sin por eso comprometer mi postura básica como cristiano católico romano. Por lo tanto, escucharé lo que otros cristianos protestantes u ortodoxos quieran compartir conmigo, así como judíos, musulmanes, budistas, deístas, agnósticos, ateos, o cualquier ser humano de buena voluntad y de principios.

Mi sentido de filosofía moral parte de mi convicción de que existen absolutos morales los cuales la razón natural humana puede discernir. Por eso dependo del Derecho Natural como un derecho precedente a la ley humana positiva para validarla o no, de acuerdo a su concordancia con el Derecho Natural. Esta es la postura que asumo cuando defiendo varios principios y derechos como inalienables e inmutables.

Las fuentes de mi filosofía política se encuentran en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Estos principios son: la dignidad de la persona humana, en el que cualquier otro principio y contenido de la doctrina social encuentra fundamento, del bien común, de la subsidiaridad y de la solidaridad. Estos principios, expresión de la verdad íntegra sobre el hombre conocida a través de la razón y de la fe, brotan del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias —comprendidas en el Mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo y en la Justicia— con los problemas que surgen en la vida de la sociedad. La Iglesia, en el curso de la historia y a la luz del Espíritu, reflexionando sabiamente sobre la propia tradición de fe, ha podido dar a tales principios una fundación y configuración cada vez más exactas, clarificándolos progresivamente, en el esfuerzo de responder con coherencia a las exigencias de los tiempos y a los continuos desarrollos de la vida social. A partir de esto, pienso que la separación de la Iglesia y el Estado constituye una ventaja para la Iglesia, pero que ello no significa que un servidor público deba de renunciar a sus creencias morales en el ejercicio de sus funciones oficiales. Afirmo que el estado está bajo el juicio del Evangelio de Jesucristo. Defiendo la separación de poderes, la existencia de balances de poder entre los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales, y la independencia del poder judicial; también afirmo el estado de derecho, las virtudes de un gobierno republicano y democrático, y la Cultura de la Vida. Estoy convencido de que el mejor gobierno es el que gobierna menos, que todas las personas son iguales ante la ley y que cada persona, desde la concepción hasta la muerte natural, está investida de derechos inalienables, dados por el Creador, entre los que menciono los derechos a la Vida, Libertad y a la Búsqueda de la Felicidad. Sostengo que en la resolución de problemas sociales las soluciones culturales preceden a la intervención gubernamental a menos que el problema dado represente una violación directa de un derecho fundamental. Pienso que la solución colectiva de los problemas debe de efectuarse en el nivel cívico más bajo y cercano al pueblo. Sostengo que todos tienen un derecho a la autodeterminación, a la dignidad personal propia, al justo proceso de ley, a una educación cívica y valorizada, a la propiedad y sus usufructos, intercambiados en un mercado libre de bienes, servicios e ideas, y a proclamo el deber de proteger a aquellos que no puedan competir en el mercado libre por razón de edad o enfermedad.

Creo que este mundo caído es perfectible, sino por el hombre—y de eso yo no estoy muy optimista—entonces por Dios, quien era, es y habrá de venir. Este hecho escatológico no nos absuelve de nuestra responsabilidad de hacer de este mundo el mejor mundo posible. Creo que la historia humana un día llegará a su fin, y que tendremos que rendir cuentas por cada pensamiento, palabra, obra, u omisión que hayamos perpetrado contra Dios y el Hombre, siendo juzgados de acuerdo a la medida definida por el Evangelio de Jesucristo. En ese último día, Dios validará para toda la eternidad nuestra elección a favor o en contra de Él de acuerdo a nuestras obras en esta vida terrena. Nosotros los que nos entregamos a la misericordia de Jesús esperamos vivir con Él, Padre, Hijo y + Espíritu Santo, por los siglos de los siglos, en un nuevo cielo y una nueva tierra. ¡Maranata! ¡Ven Señor Jesús!

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Mis Pasiones y Temas Recurrentes

Estos son los temas y asuntos de todos mis artículos y que recurrirán regularmente explícita o implícitamente:

La Fe - Es el eje, el fulcro que uso para mover todo los demás.  A mí se me hace difícil definirla porque mi fe está tan entrelazada con mi experiencia de Dios en Cristo.  Es una realidad que me mueve a santificar lugares, tiempos, objetos, personas, relaciones personales, y a mí mismo como persona.  La fe es un punto de encuentro con Dios en toda persona, lugares circunstancias, y dentro de mí mismo.  La fe es algo que irradia en palabra y obra pero que no es un mero sentimiento; es un acto de la voluntad, una decisión de ver a Dios en Cristo en todo.  La fe es un punto de partida, porque se origina en Dios y también es la meta, porque Dios mismo es esa meta.  El hecho de que mi fe es en Dios en Cristo es lo que la hace cristiana, en contradistinción de todas las demás.

Creencias - Eso es el contenido de mi fe, su expresión formal en palabra y obra.  Es algo que me afecta, a veces consciente, a veces inconscientemente.  Mis creencias deben de ser vistas algo así como "los ropajes" de mi fe.  A sus efectos, como la forma de la Liturgia, la materia y forma de los sacramentos, el Credo, las oraciones y bendiciones formales, los sacramentales, las obras de misericordia, son "objetos de fe" de diversa importancia, pero todos ellos forman y forjan la fe y dan a esta su expresión externa.  La fe y las creencias van de la mano a través de la historia y muchas veces cambiar las creencias ha resultado imposible debido a que estas impactan el contenido y significado de la fe.  Aunque establece una correctiva ante toda demanda arbitraria para cambiar el contenido y expresión de la fe, han habido prejuicios históricos, étnicos y culturales que ha ascendido al nivel de creencias y estas han servido para perpetuar actitudes dañinas o para absolutizar aquellas disciplinas o estructuras eclesiásticas que el tiempo ha dejado obsoletas.  Puedes leer aquí la expresión de mi fe.

Ortodoxia - Significa "recta doctrina, enseñanza, y adoración litúrgica." La Iglesia la mantiene siempre y a la vez, la busca siempre, sabiendo que todo defecto en doctrina lleva a un defecto en la adoración litúrgica debida al Dios Trino.  La ortodoxia es la consecuencia de la promesa dada por Dios Hijo, cuando este dijo que "los poderes del infierno y de la muerte" no la podrán vencer.  La ortodoxia es un concepto íntimamente ligado al de "creencia," porque esta es la medida que distingue lo que es correcto de lo que es erróneo en el contenido de la fe.  Sin embargo, la "ortodoxia" no es algo que es propietario de un cristiano aislado, es una propiedad de la Iglesia entera.  Un cristiano es ortodoxo mientras sea un miembro de la Iglesia.  Si no es miembro de la Iglesia, no lo es.

Ortopraxis  -  Significa "recta práctica" y se refiere a los detalles de cómo vivir como un cristiano.  Antes que nada, la clave de la ortopraxis cristiana es la Ley del Amor: el amor inmolado de Dios por nosotros, el Amor visto como una participación en la vida interior del Dios Trino el cual mueve al cristiano a vivir una vida virtuosa y de servicio al prójimo.  Existen otras cosas externas atadas también a la ortopraxis, por ejemplo, la recta celebración de la liturgia, el recto diseño en la arquitectura, en la música, etc., pero estas, aunque importantes, toman segundo lugar al mandamiento de amarnos los unos a los otros como Cristo nos ama.

Iglesia - Pertenezco a varias comunidades y asociaciones locales, nacionales y profesionales, pero solamente una las trasciende a todas y esta es la Iglesia.  La Iglesia es ese lugar, esa comunidad en donde recibo mi fe y mis creencias y de donde se me envía, tras el ite, missa est, a cambiar al mundo.  La Iglesia es simultáneamente natural y sobrenatural, pertenece a la historia y es a la vez, transhistórica, extendiéndose en el espacio y en el tiempo hacia el pasado y hacia el futuro.  Se manifiesta visiblemente a nivel global, nacional, local y doméstico—en la familia.  Cada nivel require una diferente medida de lealtad y dedicación; cada nivel provee un espacio de acción y de ayuda, cooperación y comunión mutuas.  La Iglesia tiene su origen en Dios y se mueve hacia Dios, ahora y siempre.

Catolicismo - El catolicismo es una nota de la Iglesia que significa "universal."  La Iglesia es Católica porque el cristianismo tiene que ser católico.  En un sentido un poco más estrecho, la Iglesia es Católica porque Cristo es Católico, es decir, Cristo es para todos, en todo país, en toda cultura, en toda edad.  Nuestra fe es católica porque impacta sobre todo aspecto de la vida humana, en el arte, en la cultura, en la política y en la moral personal.  Para el cristiano católico, no existe aspecto de su vida que se le restrinja a Cristo.  La verdadera Iglesia ortodoxa o es católica, o no es ni lo uno ni lo otro.  El cristiano católico de verdad tiene que ser un Amante de Dios (un teófilo) y un Amante del Hombre (un filántropo), siempre actualizando en su vida la llamada universal al Amor y a la Santidad que Dios demanda de su Iglesia.

Patria - Es mi campo inmediato de acción católica, el lugar en que nací y la comunidad a la cual pertenezco.  La comunidad, la tierra y todos sus recursos tienen que ser manejados y protegidos para el bien común, así como aquellas estructuras sociales, económicas y estatales que crean y mantienen un clima de Libertad y Justicia.

Cultura - Defino a la cultura como un sistema simbólico de valores humanos tenidos en común, de creencias y actitudes solidarias, el cual es aprendido dentro de una familia y comunidad civil o religiosa y compartido por los miembros de esa sociedad, para que dentro de ella el hombre afine y desarrolle sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procure someter el mundo material responsablemente con su conocimiento y trabajo; haga más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; y que finalmente, a través del tiempo exprese, comunique y conserve en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a toda la humanidad. La cultura, como instrumento y como espacio, es ese medio que yo quiero influir, cambiar, proteger y enriquecer.
Los Derechos y los Deberes del Hombre - Es ese acervo inalienable esencial a la naturaleza del hombre, lo cual incluye el derecho humano a la vida, la libertad y a la búsqueda de la felicidad, así como la labor necesaria para mantener ese ambiente de justicia.

El fin del hombre - El fin del hombre es la felicidad, con y para Dios en Cristo, tanto en esta vida como en la venidera.  Es la meta de todo "interés propio ilustrado," manifestado en una vida en servicio a Dios y a los demás, hasta que ese interés propio se desvanezca mediante la contemplación y el ejercicio de la fe y las obras, dejando solo la imagen de Cristo en cada hombre y mujer.  Entonces la fe y la esperanza pasarán.  Lo que quedará será el Amor.

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¿Quién es Teófilo?

"Teófilo de Jesús" es tanto mi seudónimo literario como mi nombre religioso. Mi nombre en el mundo carece de importancia. Nací en Puerto Rico. Cursé mis estudios primarios y secundarios en una escuela parroquial católica, la Academia Santa María, de donde me gradué al principio de los años ochenta. Dejé mis estudios por un tiempo y me enlisté en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a mediados de los años 80. Al principio de los años 90, completé un bachillerato en artes en teología católica, cum laude, en la Universidad Católica Santa María en Texas. He completado estudios graduados en manejo de información en otros planteles universitarios. Soy también oficial militar retirado y veterano de la guerra en Afganistán.

Me acompaña en mi peregrinar por esta vida mi esposa de casi 30 años, mi novia de escuela, quien me ha dado dos buenos hijos de quienes estoy bien orgulloso. Y ahora, nuestro hijo mayor y su esposa, ¡nos han dado tres nietos! Deo Gratias, Benedicamus Domino!

¿Quién fue Teófilo?

"Teófilo" es mi seudónimo, mi nombre de pluma y mi nombre de religión. Significa "Amante de Dios" en griego. El evangelista San Lucas le dedicó su evangelio a un cierto "Teófilo," pero no se deduce claramente si este nombre correspondía a un personaje histórico, o si fue un artificio literario creado por el evangelista para referirse al lector de su evangelio como "amante de Dios." Sin importar su origen, me encanta lo que evoca este nombre y por eso lo adopté.

Pero hay otro San Teófilo a quien yo quiero honrar de modo particular. Ese otro San Teófilo fue un monje benedictino de Asia Menor, en lo que hoy es Bulgaria. San Teófilo fue un adversario de la herejía iconoclástica y por eso fue perseguido ferozmente, maltratado y exiliado—de acuerdo a fuentes latinas—durante el imperio de León Isáurico. San Teófilo murió aproximadamente en el año 750. Se le conmemora el 2 de octubre. Este santo me atrajo porque es un santo para dos mundos, el griego y el latino, un benedictino defensor del culto a los íconos y por lo tanto, de la Encarnación del Verbo Divino. En la iconografía cristiana, se le pinta con los santos Eulampio y Eulampia, también mártires.

Hay un poquito más de información en inglés aquí. Haga "click" sobre el ícono para verlo de mayor tamaño. 
- Tipología Personal: ISTJ. Más información aquí. (Kersey/Myers/Briggs)
- Temperamento: Guardián. (Jüng)

Lo que no soy...

  • Un eremita.
  • Un sacerdote o diácono.
  • Un miembro profeso del clero regular— o sea, no soy un monje, ni un fraile, etc.
  • Un miembro de alguna Tercera Orden.
  • Sí, soy un Oblata de San Benito, adjuntado a la Abadía de San Vicente en Latrobe, Pensilvania. De más está decir que mis opiniones son mías nada más y que no representan en nada al resto de los oblatas o a la Orden de San Benito.
  • Un director espiritual. Mi preferencia personal ha sido conseguir un sacerdote o monje, o mejor, un monje-sacerdote capaz tanto de orientarme como de oir mi confesión. Eso no descarta la posibilidad de encontrar un religioso o religiosa, o hasta una persona laica, que pueda actuar como director espiritual. Ve a donde el Espíritu te guíe. 
  • Una persona con cargo alguno en la Iglesia o en la administración de una iglesia particular

Lo que quiero hacer...

  • Una diferencia, y si Dios quiere, una buena diferencia en el mundo, en cualquier persona y en mí mismo, no importa que tan pequeña sea.

Lo que quiero ser...

  • Quiero ser santo, y ahí lo dejo sin más explicación porque no quiero sonar como un presumido.

Lo que yo quiero que seas...

  • ¡Quiero que seas santo también! Tal vez hasta nos podamos ayudar mutuamente.

Cita Favorita:

  •  "¿Tú verdad? No, la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya, ¡quédatela!" - Antonio Machado
  • "Que el mundo piense de mí lo que quiera. Eso es asunto de ellos. Si me han de juzgar, bien o mal, ese es su derecho. Mi deber es actuar con rectitud... como si la vida fuera justa, como si la Patria fuera agradecida, como si el porvenir nos debiera la victoria, como si los hombres fueran buenos..." ~ Federico Amiel

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Personal Mission Statement

I am Teófilo de Jesús, a son of God by grace and adoption, purchased by the blood of Jesus Christ and saved from sin and death unto eternal life. I am a human being, a man with many faults and defects, a miserable sinner, yet also a forgiven sinner. I was saved, I am being saved, and I hope to be saved by the grace of Jesus Christ our Lord, the Lamb of God, the Second Person of the Most Holy Trinity, True God and True Man.
I stand in the world with a personal ideal or mission, a purpose made for me by God from all eternity, for which God has given me a set of physical, psychological, and spiritual gifts and talents to attain them. As a far as I have been able to determine this ideal and to put it into words, this is to find and then stand at the center of God's will until the end, so that I can be like another Christ and a pillar of the Church.

I gratefully receive with divine and catholic faith what God has revealed in Jesus Christ and what the Catholic Church has handed down to me for my salvation. I give total assent to these truths. I hereby hand down the core of this faith to you:
• I believe in one God, the Father almighty, maker of heaven and earth, of all things visible and invisible. I believe in one Lord Jesus Christ, the Only Begotten Son of God, born of the Father before all ages. God from God, Light from Light, true God from true God, begotten, not made, consubstantial with the Father; through him all things were made. For us men and for our salvation he came down from heaven, and by the Holy Spirit was incarnate of the Virgin Mary, and became man. For our sake he was crucified under Pontius Pilate, he suffered death and was buried, and rose again on the third day in accordance with the Scriptures. He ascended into heaven and is seated at the right hand of the Father. He will come again in glory to judge the living and the dead and his kingdom will have no end. I believe in the Holy Spirit, the Lord, the giver of life, who proceeds from the Father and the Son, who with the Father and the Son is adored and glorified, who has spoken through the prophets. I believe in one, holy, catholic and apostolic Church. I confess one baptism for the forgiveness of sins and I look forward to the resurrection of the dead and the life of the world to come. Amen. 
My Christian faith is also a Marian faith. I believe that Mary is the Mother, who remained ever a Virgin, of the Incarnate Word, our God and Savior Jesus Christ, and that by reason of this singular election, she was, in consideration of the merits of her Son, redeemed in a more eminent manner, preserved from all stain of original sin and filled with the gift of grace more than all other creatures.I believe that because of her close and indissoluble bond to the Mysteries of the Incarnation and Redemption, the Blessed Virgin, the Immaculate, was at the end of her earthly life raised body and soul to heavenly glory and likened to her risen Son in anticipation of the future lot of all the just; and I believe that the Blessed Mother of God, the New Eve, Mother of the Church, continues in heaven her maternal role with regard to Christ's members, cooperating with the birth and growth of divine life in the souls of the redeemed.
I receive and treasure the divine, Catholic faith as handed down through the 21 Ecumenical Councils of the Church. The list is here. I want to state particularly that I receive the Second Vatican Council in its documents without nuance, watering down, or reinterpretation as voicing the Ecumenical mind of the Catholic Church, and resist all attempts from some so-called "traditionalists" and "progressives" to render it meaningless through endless nitpicking interpretation or through appeals to a non-existent "spirit of Vatican II" that go beyond the Council's orthodox boundaries.

I am a husband, living a vowed life of marital chastity and exclusive fidelity to a loving wife until death do us part; I am also a father of two precious sons and a daughter-in-law, and a grandfather; a son, a citizen, a civil servant, and a military officer, oriented in service to others in the Spirit of Jesus Christ, with a vocation to Love God above all things and my neighbor as myself, in order to be reasonably happy on this life and eternally happy on the world to come.

I am a Roman Catholic Christian. Though my pilgrimage within this the Church of Christ has been fraught by accidents and incidents and doesn't lack unhappy moments, and at times I've even been unfaithful to her, now, in her I take my stand, I can't do otherwise. Within her I was born, within her I intend to die with God's grace. The Catholic Church centered in Rome, the See of St. Peter, is Christ's One True Church and those who have known her as true cannot be saved if they refuse to remain within her.

My rule of life is the Gospel of our Lord and Savior, Jesus Christ. I find two adaptations of the Gospel message as useful for study, reflection, meditation, and action. One is ancient: the Rule of St. Benedict. One is modern: the Scripture Rule of the Brothers and Sisters of Charity. I have been far from perfect in living out the Gospel and many times I have fallen short. Yet, I have resolved to stand up and continue walking by the Gospel's light after each fall and after each failure, in Jesus' Name.

I maintain that "Faith and reason are like two wings on which the human spirit rises to the contemplation of truth; and God has placed in the human heart a desire to know the truth—in a word, to know himself—so that, by knowing and loving God, men and women may also come to the fullness of truth about themselves."

I stand on the Western intellectual tradition that has its roots in Classical times and that saw its birth in the crucible of Jewish, Greek, and Latin thought, in the Hebrew prophets, and most importantly, in the Gospel of Jesus Christ.

I am a dwarf standing on the shoulders of giants: hence, I stand, humbly and humbled, on the towering achievements of all Catholic men and women of the past, present and future. Among these I'll mention: Sts. Augustine, Leo I, Benedict, Basil, the two Gregories, and John Chrysostom; Francis of Assisi, Domenic, and particularly, Thomas Aquinas; also, Julian of Norwich (a woman writing under a pseudonym) Sts. Teresa of Ávila, and Charles Borromeo. I'll also mention Suárez, St. Therese of Lisieux, Lord Acton, Pope Leo XIII, John Henry Newman, Reginald Garrigou-Lagrange, Jacques Maritain, Etienne Gilson, Thomas Merton, John Hardon, Michael Novak, Mother Theresa of Calcutta, Popes John XXIII, John Paul the Great, and Benedict XVI.

I am a Christian Humanist. As such, I vow not to be a stranger to any realm of human activity that is ennobling, uplifting, and truth-yielding. Hence, the arts and sciences are also my business and like before, I stand on the shoulders of giants on all fields of human endeavor, this time, too numerous to mention by name without doing justice to someone that may remain unmentioned. But they all come out in my writings. They include men and women in the fields of philosophy, literature, history, the arts, cosmology, astronomy, physics, biology, mathematics, planetary sciences, astronautics and aeronautics, psychology, military science, government, politics, human rights, and the law.

Since I am a Christian Humanist, I also believe that I can learn from other religious traditions, philosophies and modes of thought without compromising my basic stance as a Roman Catholic Christian. Hence, I will listen to what Protestant and Eastern Orthodox Christians want to tell me, as well as Jews, Muslims, Buddhists, Deists, Agnostics, Atheists, or any principled human being of good will.

My sense of moral philosophy stems from the conviction that there are moral absolutes and that these may be discerned by natural reason, hence my reliance on Natural Law philosophy as preceding and validating positive law when I defend certain principles and certain rights.

The sources of my political philosophy are found in the principles of the Social Doctrine of the Catholic Church. These are the principles of: the dignity of the human person, which is the foundation of all the other principles and content of the Church's social doctrine; the common good; subsidiarity; and solidarity. These principles, the expression of the whole truth about man known by reason and faith, are born of “the encounter of the Gospel message and of its demands summarized in the supreme commandment of love of God and neighbor in justice with the problems emanating from the life of society”. In the course of history and with the light of the Spirit, the Church has wisely reflected within her own tradition of faith and has been able to provide an ever more accurate foundation and shape to these principles, progressively explaining them in the attempt to respond coherently to the demands of the times and to the continuous developments of social life. Also, I am convinced that the separation of church and state is the best thing for the Church, but I do not assert that this entails the mandatory renunciation by the individual citizen of his core beliefs as a prerequisite for a career in public service. I assert that the State is under the judgment of the Gospel of Jesus Christ. I also defend the separations of powers, the existence of checks and balances, the rule of law, the virtues of a republican, representative democracy, and the Culture of Life. I hold the conviction that government is best when it governs the least, that all persons are equal under the law and that each one is endowed with basic, God-given, inalienable rights among which I can mention Life, Liberty, and the Pursuit of Happiness, from conception until death; that cultural solutions to problems take precedence over government intervention unless there is a clear and imminent danger that a basic right is being denied; that solutions should be pursued at the lowest civic level possible. I hold that everyone has a right to self-determination, to one's own personal dignity, to due process, to a civic and value-centered education, to the keeping of one's property justly earned in a free market of goods, services, and ideas, as well as erecting social protections around those who cannot legitimately compete in the free market for reason of age or infirmity.

I believe that this fallen world is perfectible, if not by the work of man—and to me this is looking less likely each passing day—then by God's, who was, is, and is to come. This eschatological fact, however, does not absolve us from our responsibility of making this world the best possible world. I believe human history will one day come to an end, and that we all will be held responsible for all our thoughts, words, and deeds against God and Man, judged against the standard set by the Gospel of Jesus Christ. On that Last Day, God will sanction the choice we've made for Him or against Him in our earthly lives for the rest of eternity. Those of us who cling to Jesus' mercy hope to live with Him, Father, Son, and + Holy Spirit, forever and ever, in a New Heaven and a New Earth. Maran atha! Yes, come Lord Jesus!

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My Pet Issues

These are themes I always keep coming back to repeatedly, the issues I "track" for me and for you. Let's take a new look at them:

Faith – It's the pivot point I use to "move" everything else. It's somewhat difficult for me to define because it is so tightly wound to my experience of God in Christ. Faith leads me to sanctify places, times, objects, peoples, and relationships, and me as a person. Faith, then, is a point of encounter with God in persons, places, and circumstances, and within my very self. Faith irradiates outward in word and action but is no mere "feeling," but rather an act of the will, a decision to see God in Christ in everything and everywhere. It starts and finishes in God. The fact that my faith is in God in Christ makes it "Christian" as opposed to anything else "out there."

Belief – It's the contents of my faith, its outer formal expression in word and in practice. I may be consciously or unconsciously aware of it and its effects on my outlook. Belief may be seen as the "outer trappings" of faith, so-to-speak. The effects, the shape of the Liturgy, the matter and the form of the sacraments, the Creed, formal prayers and blessings, sacramentals, the works of mercy, etc. may be termed "beliefs" of differing importance, yet they all shape "faith" and gives it an external expression. Faith and belief go hand in hand and throughout history, many times it's been difficult to change a belief without tampering with the meaning of "faith." Worse, sometimes "prejudice" has been confused with "belief," perpetuating unhealthy attitudes, obsolete ecclesiastical structures, or disciplines.

Orthodoxy – Means "true doctrine, teaching, or worship." Orthodoxy is a gift, a goal, an ideal. The Church has it always, and strives for it, knowing that a failure in doctrine would lead to a failure in the worship due to the Triune God alone. It's a consequence of God's own promise that the "gates of hell and death" will not prevail against the Church. It's intimately related to "belief," since it deals with the rightness or wrongness of the contents of faith. Yet, "orthodoxy" is not something that is possessed by one single Church-member, but that is hold collectively by the whole Church; one is "orthodox" inasmuch one is a member of the Church.

Orthopraxis – Means "true practice." It refers to the nitty-gritty of being a Christian. First and foremost, the key to Christian orthopraxis is Love: sacrificial Love for God others, Love seen as participation in the inner life of the Triune God leading to a virtuous life of service to others. There are other external things related to orthopraxis, say, in the liturgy, in architecture, in music, etc., but these, though important, are secondary to the commandment to Love one another as Christ himself loves us.

Church – I belong to many local, national, and professional communities and associations, but only one transcends them all and that's the Church. The Church is both the place and the community where I receive my faith and my beliefs and from her I go forth after the ite, missa est to change the world. The Church is both a natural and supernatural, even a transhistorical institution, spanning space and time both into the past and into the future. It manifests itself visibly at the global, national, local, and domestic level—the family. Each level deserves different measures of loyalty and dedication; each one provides a space for action and a support system of mutual communion and cooperation. The Church has her origins in God, constantly moving toward Him, now and in the future.

Catholicism – A note of the Church, meaning "universal." The Church is Catholic because Christianity is Catholic and in a narrow sense, because Christ is catholic, that is, He is for everyone, in every country, in every culture, in every age. Our faith is Catholic because it is to have an impact on every aspect of human life, on art, culture, politics, as well as on personal behavior. For the Catholic Christian, no area of life is to be lived outside of Christ. The true Orthodox Church either is Catholic, or is neither.

Country – Is my immediate field of Catholic Action; the place and community where I was born and where I live. The community, the land, and the resources to be forged and protected for the common good, as well as its social, economic, and governmental structures that support Freedom and Justice.

Culture – This is a notion that many ideologues, pundits, and social engineers think they understand, but don't. The dictionary has several definitions for it but these are the one I like most:

a : the integrated pattern of human knowledge, belief, and behavior that depends upon man's capacity for learning and transmitting knowledge to succeeding generations b : the customary beliefs, social forms, and material traits of a racial, religious, or social group.
Basically, culture is that medium we take for granted, as a given, what ensure us of adequate communication with the neighbor; that which is naturally assumed, needing no elaboration, explanation, or translation. This is the medium that I want to change, modify, or influence.

The Rights and Duties of Man – That which is inalienable because it's inherent in the Nature of Man, including the Rights to Life, Liberty, and the Pursuit of Happiness; and the works needed to preserve or enhance those rights in an environment of Justice.

The End of Man – Happiness in this life and in the next with and for God in Christ. It is the goal of "enlightened self-interested," manifested in service to God and to others, until the "self-interest," through contemplation and striving in faith and works is done away with, only the disinterested Image of Christ remaining in each man and woman . Faith and hope will then pass away; then, only Love will remain.

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Who is Theo?

"Teófilo de Jesús" or just plain Theo is my religious pen name. My name in the world is of no consequence. I was born in Puerto Rico. I attended a parochial school, Academia Santa María for my primary and secondary studies until my graduation in the early 1980's. In the early 1990's, I graduated cum laude with with a Bachelor's Degree in Theology from St. Mary's University in Texas. I have completed graduate studies in information management elsewhere. I’m also a retired military officer and Afghanistan veteran. (You may read a short public journal I kept of my experiences in Afghanistan here).

I'm joined in my life journey by my wife of almost 30 years, my high school sweetheart, who has given me two handsome sons both of whom I'm proud. And now, my oldest son, now married, has given us three grandsons! Benedicamus Domino!

As for me, I am the poster boy for the effects of original sin. A man of multiple talents who strives to actualize them all, and is never satisfied with the result but trusts in the Lord's mercy to complete my modest attempts. I've been all over the world and over the Churches. Some of you may have known me as an Orthodox, a Catholic, both or neither and for that I ask your forgiveness for the sins of scandal and unfaithfulness. To atone for my many faults, I try to build bridges between Orthodox and Roman Catholic Christians, with little to show for except good intentions.

- Read my Personal Mission Statement.
- Read my Personal Rule of Life.
- Personality type: ISTJ. More information here.
- Temperament: Guardian.
- I am also a regular contributor in the Free Republic Religion Board.
- Listen and watch Vivificat's official anthem!

Who is/was Teófilo/Theophilus?

Teófilo/Theophilus means "Lover of God" in Greek. St. Luke the Evangelist dedicated his Gospel and the Acts of the Apostles to a certain "Theophilus." It isn't clear if there really was a Theophilus, or if the name was a literary device invented by St. Luke in order to address every reader of his works as a "Lover of God." Either way, I like the meanings the name evokes.

Yet, there is another St. Theophilus I wish to honor. He was a Benedictine monk in Asia Minor, originally from what today is Bulgaria. He opposed the iconoclastic heresy and for that he was fiercely persecuted, maltreated, and finally exiled by the emperor Leo the Isaurian. He died ca. 750. His feast day is October 2. Imagine that! A Benedictine defender of icons in what later became Eastern Orthodox lands! There was so much resonance in that name for me that I chose it as my "oblate name" when I made final oblation in the Fall of 2005 and thus honor this Western Saint in Eastern lands in a particular way. He's portrayed in iconography between Sts. Eulampia and Eulampius, who were other martyrs.

There's a little bit more information here. Click on the icon to see it bigger.

What I'm Not...
I am, however, an Oblate of St. Benedict, attached to St. Vincent's Archabbey in Latrobe, Pennsylvania. Again, I need to reaffirm that my opinions are my own and I don't claim to speak for the Oblates or the Benedictine Order, in general or in particular, at any time.
I am also a Knight of Columbus, and the same previous caveat applies here.
  • A Spiritual Director — My personal preference has been to find a priest or a monk, or a priest-monk who is a contemplative and can hear my confession. Of course, other men and women, lay and religious, can also be spiritual directors. Go as the Spirit leads you! Now, if you're one, you're welcome to instruct me.
  • A person with any official public or private role in the Church or in Church administration (other than reading the Epistles and the Prayer of the Faithful at Mass, as assigned).
What I Want to Make...
A difference. Hopefully, a good one, in the world, on anyone, on myself, no matter how small.
What I Want to Be...
I want to be holy, and I'll leave it at that, less it sounds utterly presumptuous.
What I Want You to Be...
I want you to be holy also, and for what I'm told, neither is impossible. We may try to do it together!

Two favorite quotes:

 "We call a man a bigot or a slave of dogma because he is a thinker who has thought thoroughly and to a definite end." - G. K. Chesterton
"…Let the world think what it will of us, that’s its business. If they will not give us our lawful place until after our death, or maybe never, that’s their right. We should behave as though our motherland were grateful, as though the world were equitable, as though opinion were clear-sighted, as though life were fair, as though men were good." - Henri Frédéric Amiel

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